Sangre y sudor.
Con la mirada perdida,
con la boca sin saliva,
con los dedos amarillos de enfrentarme con la vida.
Como estandarte la luna,
como escudero sonrisas,
como lecho baja kuna pa' no ostiarme si hay caída.
Voy, cabalgo mi corcel,
Y lucho por aquél
que sufra por vivir soñando.
Yo no sirvo a ningún rey,
tampoco creo en tu dios,
mi patria es un cielo estrellado.
Voy movido por la voz
que escucho en mi interior.
Mi instinto nunca me ha fallado.
No me pongo cara al sol,
me oculto entre hormigón
borracho a la sombra de un árbol.
Desterrado malviví.
A golpe de canción
pude comer de vez en cuando.
Como armadura un disfraz,
coraje pa' montar
a lomos de mi fiel Pegaso.
Mil batallas combatí,
algunas las perdí,
otras, fueron crueles derrotas.
Pero yo también vencí,
que no es fácil vivir,
pero supe hacerme el idiota.
Un relámpago cayó.
Todo resplandeció.
Ardieron tras de mí los pastos.
Una sombra apareció
blandiendo mi dolor.
Cabalga hacia mí despacio...
Limpio mi sangre y sudor,
empuño mi valor,
le planto cara a tanto daño.
Enfrentando a mi interior,
yo solo contra yo,
a ver quién coño hace más daño.
Tras el temporal.
Un mundo,
un campo yermo de cieno profundo,
un raro residuo de la adversidad.
Sin rumbo.
Viviendo ausente me siento seguro
y no necesito de la inmensidad,
y no necesito de la sociedad.
Vino el granizo y apedreó el porvenir,
sin más aviso, la brisa se tornó hostil.
Y no me dañan.
Mas de tan impenitente
ya solo hay barro en mi sien.
Omnipotente, el sol dejó de toser.
Y no me dañan.
Porque yo sé de cómo el mar embiste con las olas
y vuelve al monte un arenal.
Como salvaje obscenidad arrugo mi persona.
Nada me puede derribar.
Vivo sin pensar si lo sé hacer,
y aunque me nubla el desdén,
si falta luz aprendo a ver.
Se de la aspereza del doler,
del final y la pared,
pero no se retroceder.
Y tras el temporal empezó a florecer donde solo hubo piedra.
Sin ella me siento mejor.
Chapoteo entre estiércol pero ahora sonrío ante la luna nueva.
No me asusta la penumbra.
Mastico cal, pero tengo la fuerza de un avatar.
Sudo cristal, no me puede escocer nada.
Paso voraz, cada vez soy más misántropo y falaz,
Masturbo a la soledad.
Vivo con mis huevos por pincel,
tengo el viento a mi merced,
y al contemplar, aprendo a ser.
Ya asumí el hastío y su roer,
mi obsesión por ver llover,
pero sonrío sin querer.
Mi interior es de otro color,
lo pinta la magia de sufrir como un cabrón.
Soy como el vapor,
huyo del calor.
Si el bajón quiebra la ilusión
y los humedales me han podrido el corazón,
soy como el rumor.
Un borroso arpegio en la creación.
No la pudo ni el demonio.
Sale si empieza a llover.
Busca en charcos su papel.
Suda vida, pero se empapó de hiel.
La educaron pa' ceder,
pa' ser tinta y no pincel.
Pero al alba, se ha sentido amanecer.
Y dice que se va,
que no quiere sentirse inerte.
Ya está cansada de la parsimonia
que fue sepultura en cada rincón.
Y dice que se va.
Mira fija el horizonte. ¿Por qué será?
Será que al fin se atreverá a saltar.
¿Y si le hieren las zarzas?
Más le ha dolido el amor.
¿Y si le embarra el camino?
Más la ensucia el corazón.
Que ha vivido a media voz
siendo sombra de un kabrón,
y ella es verso,
y se merece luna y sol.
Y dice que se va,
que no quiere volver a verle,
ya esta cansada de tanta mentira, miseria...
es que daba vergüenza to'.
Y dice que se va.
Que hoy se ha levantado libre como yo,
que nunca le rendí cuentas ni a dios.
Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
con los dientes la desgarras:
Ya no es duda
Tú nunca puedes dudar.
La vida es lo que tú tocas.
Que diga lo que le salga del coño.
Que viva como le salga del coño.
No la pudo ni el demonio.
(Que no la pudo ni el demonio)
[Gris: Composición libre sobre versos extraídos del libro 'De la voz a ti debida' de Pedro Salinas.]
Ronco.
Ronco
le canto al sol,
canto al ladrón,
canto al que jura que se arranca el corazón.
Canto a un mundo sin color,
broma macabra de un dios.
Sucio como tu mirada,
sucio como mi interior.
El que nunca se vendió,
aunque mintió por amor,
el que idolatra palabras,
el que perdió la razón
cuando subió la persiana,
el que sintió su dolor...
ahora se siente sin nada.
Que no miro, admiro al pino
que aunque se hiele del frío,
nunca pierde su follaje
y se muestra abrumador.
Dicen que soy muy mal trigo.
Será que ondulo y esquivo
hasta la hoz del labrador.
Alrededor de mi muralla un socavón.
un socavón para que no se acerque a mí
la mala ostia, el sinvivir...
Y a veces me noto feliz.
Ronco...
Este gruñido cabrón
vive de humo y alcohol.
Puede derribar montañas,
pero es que prefiere ser solo un rumor.
Y me enferma esta pasión
de hacer de tripas canción.
Me arde fuego en las entrañas,
sufro de verbo, adicción.
Siempre he sido soñador,
rebelde y muy vividor.
Hice ilusiones de rabia,
vi en paja seca verdor,
nunca enturbié el agua clara,
di a lo superfluo valor...
y así he tejido mis alas
Como un poema en una servilleta.
Hoy deslumbran las farolas,
la razón se desmorona.
Si está ausente la sonrisa
pues será que ha vuelto a helar.
Arranqué las amapolas
pa’ que no se sientan solas
y aunque todo es tan extraño,
no se me hace raro na’.
Folios, humo y grafito.
Me abandono y medito.
Si el somier de mi cama
saca la guadaña
le encaro solito.
Y me rompo el hocico
por vivir a mi antojo,
comiendo despojos,
olvidando enojos,
esquivo matojos,
escupo al destino.
Yo soy mierda y dolor.
Ella un hada alada,
yo un sucio gorrión,
ella luz de luna,
yo luz de farol.
Ella un lienzo
y yo un cartón.
Anónimo,
como un poema en una servilleta
que mece el aire.
Voy a mi son,
yo soy el viento cuando se enrabieta,
que no es de nadie.
Doy los pasos despacito
para tropezar poquito.
El pasaje es insalvable
cuando arrecia el temporal.
Ahora estoy mojao y perdido,
tiritando y muy jodido.
Que le den por culo a todo,
ya no importa si va a más.
Y siguió su camino,
y aunque duerme en su nido,
aún viene a refugiarse
bajo mi plumaje
cuando tiene frío.
No hacen falta motivos
pa' vivir con arrojo,
rompiendo cerrojos,
quemando rastrojos,
ansiando tus ojos,
buscando tu ombligo.
Aún me apesta su olor,
pero alzo la vista
y me enjuago el sudor.
Que llueva, que truene,
que se apague el sol.
No necesito calor.
Por eso yo
si canto a la luna es pa' no molestar,
si sigo aún erguido es pa' disimular,
si cojo el pesar que me mata y lo canto
será para darle otra oportunidad...
Si a veces sonrío es pa’ hacerme el normal,
si me hundo en los charcos es por haragán,
si sé que soy nube de humo y lo asumo,
recorro este mundo sin querer ser más.
Sin querer ser lluvia ya soy tempestad.
sin querer ser viento ya soy huracán.
Bar adentro.
En la pluma de un gorrión
pongo sangre de mis venas.
Pinto el germen del dolor
sobre el rostro de la arena.
La lluvia lo borrará
y me volveré de piedra.
El tiempo me buscará,
y me encontrará en un bar.
Bar adentro en soledad
excremento encuentra paz.
El fracaso es el maestro más capaz.
Fluyo altivo en mi olear,
cruzo descalzo la hoguera,
el mundo vuelve a temblar,
la añoranza es pasajera.
Y se bien lo que duele que pase la espera,
el invierno se fue y no vendrá primavera.
Y beberme hasta las gotas del rocío,
y beberme hasta los ríos,
y beberme hasta las ganas de beber.
Y beber por los momentos tullidos,
y beber por los amigos,
y beber por la virtud de la embriaguez.
Y beber hasta perder el sentido,
y beber sin más motivo
que ponerme muy borracho y todo deje de doler.
Otro titán que derroto,
y aunque sigo roto,
me vuelvo a enraizar.
Lejos de los trapos viejos,
donde los reflejos
no sepan a sal.
Toco las tetas al viento y le galopo como un loco.
Follo con las nubes hasta que nos da el sofoco.
Noto el palpitar, cojo fuerza y me desboco.
Cada vez menos matices colorean el jardín.
Y me da pena
el que cree que está seguro en el redil.
Me da pena
el que cree que con dinero es más feliz.
Bar adentro renacer,
me concentro en descoser
pero vida se ha empeñado en retorcer.
Luna borda su papel,
me confunde en la maleza.
Yo me subo a una pared
y apuñalo a la tristeza.
Cuando intento saltar me corroe la certeza,
solo puedo volar agarrao a una cerveza.
Me susurra la esperanza
que mañana morirá de pena
porque ya no le queda nada que esperar.
Y si no late el corazón,
y si es un nudo las entrañas,
y si hace llagas en el alma respirar,
yo me abrazo a otra botella y me vuelvo a emborrachar.
Todas las letras escritas por Jouse.